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Fernando Luis Pérez Poza
España
Balada para un cuerpo
Duermes, el amor deja un rastro de infinito por el que no corre la sangre; es una lágrima que deletrea el aire.
Duermes, y te evaporas lenta como el río, como una nube en busca de horizonte.
Sí.
Ya sé que, a veces, la rueca del destino hila sombras en el espejo y el polen se llena de gemidos y se deshace el nudo en el cordel que te ata al cosmos.
Y entonces, la sábana invisible de la soledad late dentro y entrelaza las letras y vibra y llora y vive y ríe y se deshace en olas de vértigo asustado.
Pero yo también amo tu cuerpo, la espesura del bosque en el que gravitan los astros, la laguna etérea que apaga el fuego imantado del delirio, el viejo arco iris del amor que tatúa el alma.
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